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VÉRTIGOS

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Sentir esta impetuosa soledad que me corrige el ensueño y morir renegado en las risas frías. Romper el cuadro del abismo para regalarte el vértigo: el dueño de mi vida, ensueño de mi muerte. Oigo un vals torpe en una sala vacía, un hacha cae métricamente en tiempo de cuatro, sobre la tapa del piano lo destroza Deseo con fervor religioso que lo destroce Me he parado en el redondo borde de mi letrina y he pensado si debiera o no saltar, teniendo en cuenta la asquerosa seguridad de que no moriré Tengo un sueño recurrente: Luego de escapar por luengas tierras boscosas de un peligro invisible, pintado de verde oliva regresé anciano a mi casa, y quemé mi biblioteca. Querida amante invisible yo te necesito. Ylsen.

Agresión contra la imagen.

Por estos tiempos de miseria, me llega de nuevo a la memoria la idea del otro pretendiente de la realidad que se cruza y se inserta con la mía. Creo que los recuerdos vagos que tengo de su idea, se deforman en la enunciación que podría hacer de él; él, no soy yo y nosotros no somos otros que los creadores de la circunspección de nosotros. Ahora creo recordar lo que él me dijo. Creo que si lo escribo no voy a tener precisión en lo de la conciencia que él posee dentro de la mía. Llegará algún sitio que me permita creer de nuevo en la creación. Esta memoria tan agobiada de la verosímil mentira, de la creación en la que los vacios ya no importan porque lo son todo, en la que los seres son abismos inescrutables, los sentidos son las yemas de los dedos buscando la plenitud de la falacia y la imagen desaparece para crear, para resucitar los desconocidos bacanales de la carne y la memoria, a ella la puedo mentir diciendo que la amo; a él lo miento diciendo es la conciencia que poseo. Cassó.

PESADILLA

El hombre ya no intenta recordar hace cuantas noches sube la infinita escalera, por momentos siente la tentación, estúpida por demás, de matar a uno de los innumerables ángeles que alzan vuelo a su alrededor. Duele el cuello de tanto mirar hacia arriba. Duelen los pies. Duele más el alma al recordar que cuando despierte caminará hacia otra tierra prometida en donde volverá a empezar la escalera del pueblo de Israel. Ylsen.

Tu Yo

En la medida de lo posible me recorro Mediocre Incauto, fácil para la muerte, Como soy, como soy de nuevo Y me muevo y cambio y Salto y caigo y giro y qué. Nada y todo tu vida la mía la existencia mía Mi ¡no! La otra, el ¡si! , el cielo y sus Nubes por debajo de mi cuando Vos y yo y nadie más Y así nomás. Hallo en vos lo que no y a veces y tal vez Uno y de pronto mas o Pero no puedo y no quiero Yo tonto, pero más tonto que nadie Y a veces que alguno entiende Como va cómo, sigue y su Seguirá Podrá?. Cassó.

Maniobra

Subiré por la escalas hasta el final. De todo me aterro, en especial cuando creo que el otro mundo es un fatídico corredor, un corredor eterno, un corredor sin sentido, sin orientación. Más allá, está esa sombra al final… la sombra no existe. No existe el tiempo, el movimiento si existe. Me aterra que se detenga todo en un instante. Mi maniobra de escape es pensar. Cassó.

I

Es vida si es mi vida si fuera de otro sería… (del otro que ya fui) Salgo y entro al poderoso palacio del que jamás seré dueño Y sin desearlo lo deseo Y mi razón me obliga a no desearlo por los mismos motivos por los que lo quiero Son mis ideas caballos de paso caballos para cortas rutas creados por mí para huir de ellos, para saltar galante al Banal bacanal, al tango del barro sagrado. Y estúpido mil veces estúpido que piensas que alguien te ve. Fue mi pecho el creador del fuego Y de la luz Y del sentido También de la laguna y de la peste: Del podrido sonido de la luciérnaga que a todo el mundo lleva tranquilidad excepto a mi que sigo creyendo que no hago parte de todo el mundo que no he querido escucharme en todo ese mundo que yo solo inventé para mí para sentirme diferente de la bruma. Terminé prefiriéndome: como la luciérnaga que creo la laguna para reflejarse y distorsionarse en ella Que soy la laguna Y soy su agua Y su luna Luna mezquina y robada Luna sin llanto de enamorados Lun...

Ruinas

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A Joaquín Sabina Me fue inevitable detenerme en sus ojos prófugos de la ansiedad, y de los objetivos: adentrarse en ellos era caminar en un valle barrido por un huracán, vacío pero lleno de ruinas. Frente a ella olvidé los ojos tristes que buscaba desde que mi padre murió, que eran para mi cuentas de rosario de su funeral; comprendí cuando la vi que los ojos tristes buscan que los mires, y a los que realmente sufren les vale tres pesos…. – Le debe parecer que estoy obsesionado con este tema, pero es que los que hemos sufrido celamos el dolor como al ser amado. Compañía al fin es el dolor. - ¿Sabe? La cosa ya me obsesionaba antes de que papá muriera, recuerdo que cuando salía a trabajar a las seis de la mañana y la fría Bogotá había amanecido envuelta en llovizna me gustaba buscar personas que no bajaban la cabeza, ojos que no se entrecerrasen ante la lluvia, que mas bien se abrieran buscando en cada gota el tornillo que se le zafó a Dios. Claro, usted me mira así porque no se ha fijad...