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PESADILLA

El hombre ya no intenta recordar hace cuantas noches sube la infinita escalera, por momentos siente la tentación, estúpida por demás, de matar a uno de los innumerables ángeles que alzan vuelo a su alrededor. Duele el cuello de tanto mirar hacia arriba. Duelen los pies. Duele más el alma al recordar que cuando despierte caminará hacia otra tierra prometida en donde volverá a empezar la escalera del pueblo de Israel. Ylsen.

Tu Yo

En la medida de lo posible me recorro Mediocre Incauto, fácil para la muerte, Como soy, como soy de nuevo Y me muevo y cambio y Salto y caigo y giro y qué. Nada y todo tu vida la mía la existencia mía Mi ¡no! La otra, el ¡si! , el cielo y sus Nubes por debajo de mi cuando Vos y yo y nadie más Y así nomás. Hallo en vos lo que no y a veces y tal vez Uno y de pronto mas o Pero no puedo y no quiero Yo tonto, pero más tonto que nadie Y a veces que alguno entiende Como va cómo, sigue y su Seguirá Podrá?. Cassó.

Maniobra

Subiré por la escalas hasta el final. De todo me aterro, en especial cuando creo que el otro mundo es un fatídico corredor, un corredor eterno, un corredor sin sentido, sin orientación. Más allá, está esa sombra al final… la sombra no existe. No existe el tiempo, el movimiento si existe. Me aterra que se detenga todo en un instante. Mi maniobra de escape es pensar. Cassó.

I

Es vida si es mi vida si fuera de otro sería… (del otro que ya fui) Salgo y entro al poderoso palacio del que jamás seré dueño Y sin desearlo lo deseo Y mi razón me obliga a no desearlo por los mismos motivos por los que lo quiero Son mis ideas caballos de paso caballos para cortas rutas creados por mí para huir de ellos, para saltar galante al Banal bacanal, al tango del barro sagrado. Y estúpido mil veces estúpido que piensas que alguien te ve. Fue mi pecho el creador del fuego Y de la luz Y del sentido También de la laguna y de la peste: Del podrido sonido de la luciérnaga que a todo el mundo lleva tranquilidad excepto a mi que sigo creyendo que no hago parte de todo el mundo que no he querido escucharme en todo ese mundo que yo solo inventé para mí para sentirme diferente de la bruma. Terminé prefiriéndome: como la luciérnaga que creo la laguna para reflejarse y distorsionarse en ella Que soy la laguna Y soy su agua Y su luna Luna mezquina y robada Luna sin llanto de enamorados Lun...

Ruinas

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A Joaquín Sabina Me fue inevitable detenerme en sus ojos prófugos de la ansiedad, y de los objetivos: adentrarse en ellos era caminar en un valle barrido por un huracán, vacío pero lleno de ruinas. Frente a ella olvidé los ojos tristes que buscaba desde que mi padre murió, que eran para mi cuentas de rosario de su funeral; comprendí cuando la vi que los ojos tristes buscan que los mires, y a los que realmente sufren les vale tres pesos…. – Le debe parecer que estoy obsesionado con este tema, pero es que los que hemos sufrido celamos el dolor como al ser amado. Compañía al fin es el dolor. - ¿Sabe? La cosa ya me obsesionaba antes de que papá muriera, recuerdo que cuando salía a trabajar a las seis de la mañana y la fría Bogotá había amanecido envuelta en llovizna me gustaba buscar personas que no bajaban la cabeza, ojos que no se entrecerrasen ante la lluvia, que mas bien se abrieran buscando en cada gota el tornillo que se le zafó a Dios. Claro, usted me mira así porque no se ha fijad...

Penélope

A los dos grandes ciegos Se nos ha contado cómo las valientes huestes aqueas asediaron la bien murada ciudad de Troya durante largas y cruentas lunas, y cómo el ingenioso Odiseo después de crear el ardid con el que venció al divino Príamo vagó por el amplio mar antes de regresar a Itaca. Homero, que fue uno y fue muchos, logró que cada vez que encontramos un hombre capaz de urdir ingeniosos ardides lo llamemos, siempre, Odiseo, de la misma forma que llamamos Penélope a la mujer prudente, casta y fiel. Pero – toda historia tiene uno – ¿cómo se sintió Penélope cuando Odiseo dirigió sus amplias naos hacia la guerra más grande que viviría la antigüedad, una guerra que lo llevaría hasta el extremo norte del Egeo? El tálamo que albergó a Telémaco fue construido por el propio Odiseo cortando un inmenso árbol, y dejándolo sembrado en el suelo, firme como su unión (como la fidelidad de Penélope). Al salir del palacio de puertas de bronce Odiseo le pidió a Penélope que durmiera siempre en él, la...

Necro can

Hay un perro en la casa con los ojos henchidos porque no puede llorar. La casa es como una tumba Y por eso el perro no entra Está ahí, echado en el umbral como si no quisiera moverse. El perro es como un poeta Mira al sol cada día como si le fuera desconocido, Mira la calle como si le fuera desconocida Mira y mira y no puede llorar Parece que el perro estuviera allí Desde el primer momento del universo; Quieto, sin vida, sin llanto por los que vivimos en esta tumba. Está cuidando que los muertos no salgan y que los vivos no entren. Es triste no poder llorar los muertos que mi perro cuida, también ahuyenta a los niños que por donde van no ven perros fantasmas del mundo de los vivos. Parece que el tiempo se detuvo en su pelaje y está allí todo (ocupado) empolvado de historia y cuando se sacude se le desprenden las vidas de los vivos que lentamente van ocupando esta casa como nosotros. Cassó.